jueves, 11 de octubre de 2007

Programa nº 25 emitido el 4/10/07

SE VA, SE VA, SE VA, DON VITURBIO SE VA... VOLVERA?... No lo se queridos amigos. Sí puedo afirmar que estos son sus últimos programas y he decidido dejarlo ser, dejando de lado discusiones sobre que es Jazz y no es Jazz. Como han oído me dejo criticar abiertamente por el Don sobre mis gustos. Ya nada es parecido a los primeros programas cuando yo estaba a la defensiva. En este contexto cierta personita me sorprendió y encontrandome con la guardia baja se aprovechó en dos o tres instantes arengando a Viturbio en contra mío. No pienso decir el nombre pero...se Llama Flor...ahí está...te lo dije...Flor, Flor y Flor. Que barbaridad. No me lo esperaba de alguien tan dulce como es ella... continuamente buscando la manera de distraerme al aire disfurtando de mis confusiones... y jugando con Viturbio como si fueran niños, a ustedes les parece?..Te parece Normita?... Uh, perdón, me parece que metí la pata. Dirán que yo no debería ventilar estas internas del programa de radio pero creo que les debo a mis oyentes la verdad, no?. Cambiando de tema y llendo a lo que nos incumbe compartimos con ustedes estas tapas de dos discos totalmente recomendables como el de Stanley Jordan en vivo y el primero de Helen Merril que se considera fantástico. No duden en conseguirlos. Les mando un saludo enorme y hasta el jueves que viene.



F.D.Dundy



Lista de temas

El Músico:
STANLEY JORDAN y PAT METHENY – Autumn Leaves

La Cantante:
HELEN MIRREL – Quand to dors pres du moi

Mientras hablabamos de libros:
LIONEL HAMPTON – Je en sais pas
CHARLES MINGUS – Sophisticated Lady

Tema Pipicucu:
HERBIE HANCOCK - All Apollogies


Bloque Sobre Libros:
Y sí, tarde o temprano iba a llegar. Era cantado: teníamos que hablar de “El perseguidor”, de Julio Cortázar, en alguno de los bloques de libros. El ineludible cuento sobre Johnny Carter, esa suerte de versión ficticia de Charlie Parker, The bird, sobre quien ya hablamos en el programa, pero cuya vida y talento ameritan el regreso.
Un Johnny Carter, el de Cortázar, ya consumido por las drogas (en el cuento se habla de marihuana, y hoy suena algo cándido: el pájaro era adicto a la heroína y el alcohol...), en una París de fines de los cincuenta, con personajes pertenecientes a un círculo cultural y artístico bastante específico. Bruno, el narrador: un crítico de jazz prestigioso, biógrafo y admirador de Carter, que terminará vencido por su propia mezquindad, en una línea del relato que suele pasar desapercibida, en contraste con el brillo del saxofonista creado por Cortázar.
El bebop de Parker y Gillespie, destronando al hot de unos años antes. Una nueva concepción de tiempo para la música. Una nueva concepción de tiempo alrededor de la cual, el escritor ensaya sus propias versiones, filosófica y literaria. Un tiempo laxo, que permite a Johnny Carter introducir mundos de quince minutos en sólo un minuto y medio. Ahí su genialidad, y ahí su condena.
El Johnny Carter de Cortázar alcanzará un minuto crítico, en la grabación de Amorous, derrumbado y sosteniendo apenas el saxo. Paralelo literario de la real grabación, el 29 de julio de 1946, de Lover man, justo antes de la internación de Charlie Parker en un hospital neuropsiquiátrico.
Teníamos que hablar de este cuento, claro. Y aprovechamos la ocasión para hablar también de otro cuento, escrito por uno de los grande cuentistas argentinos contemporáneos: Abelardo Castillo. “Noche para el negro Griffiths” fue escrito a partir de, y en respuesta a “El perseguidor”. Griffiths, el negro trompetista de Barracas, mediocre músico de cabaret, también alcanzará su minuto crítico, y en él introducirá años de memoria; y en él desfilarán las prostitutas de New Orleans, en la histórica marcha de Storyville de 1917.
Un relato nacido, como lo explica el propio Castillo, de una “velada discusión estética” con Cortázar.
No podía faltar nuestro toque snob, y tomándonos de uno de los tres epígrafes de “El Perseguidor”, trajimos de los pelos a otro artista maldito, genio en este caso de la poesía, de temprana y dolorosa muerte: Dylan Thomas. Con su cita nos vamos:


Oh hazme una máscara

Oh hazme una máscara y un muro que me oculte de tus espías
de esos agudos ojos esmaltados y de las garras ostentosas
de la rebeldía y la violación en los viveros de mi rostro,
una mordaza de árbol, en silencio golpeado para cubrirme de los
(desnudos enemigos
hazme una lengua de bayoneta en esta oración indefensa,
vuelve mi boca flagrante y que sea una tormpeta de mentiras
(soplada dulcemente
dame las facciones de un tonto moldeado en vieja armadura y
(roble
para escudar el cerebro brillante y confundir a los indagadores,
y un dolor viudo manchado de lágrimas caído de las pestañas
para velar la belladona y hacer que adviertan los ojos secos
que otros traicionan las quejumbrosas mentiras de sus pérdidas
con los pliegues de la boca desnuda y la risa solapada.
Santiago

Las referencias bibliográficas, como siempre, en la columna de la derecha.


3 comentarios:

SenodraM dijo...

Gente!! cada vez mejor el programa!
Un placer tenerlos como compañeros en Radio Estación Sur..

Seba (que tren que tren)

SenodraM dijo...

Ah! y un saludo a Don Biturbio..
lo mejor para él en la nueva etapa..
Abrazos.

Seba

Trescaídas dijo...

Senodram, mi tío le manda un abrazo y agradece su saludo... sepa disculparlo, pero no se lleva bien con las nuevas tecnologías.